Nuestra Iglesia

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Nuestros Pastores

El directorio de las Iglesias Santuario de la Fe de Argentina está presidido por el Pastor Carlos Walter Glauche y su esposa María Alejandra, quienes desde temprana edad han decidido ofrendar sus vidas al servicio de Dios.
Junto a sus hijos Leandro y Walter, día tras día se abocan a la misión de llevar a las personas al conocimiento pleno de Jesús y de su Palabra en toda la Argentina.

El Pastor Carlos Glauche pertenece a una tercera generación de cristianos Evangélicos. Sus antepasados tuvieron mucho que ver con los orígenes del evangelio en nuestro país.

En los últimos años, su ministerio se ha visto impregnado de una unción de avance dado por el Espíritu Santo, y bajo la orden de éste, el de establecer congregaciones en todo el país. El Santuario de la Fe se esta consolidando como una joven y prospera denominación independiente. Actualmente Carlos Glauche esta abocado a la tarea apostólica, estableciendo iglesias, formando ministros, y entrenando a su gente para alcanzar y desarrollar su máximo potencial a través de la fe

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¿Qué es la Iglesia Santuario de la Fe?

La Iglesia Santuario de la Fe es una denominación cristiana evangélica cuya única fuente de inspiración es la Biblia. Creada con el fin de enseñarle a las personas a caminar tras los pasos de Jesús, preferimos identificarnos como una gran familia de fe, ya que las denominaciones por lo general se caracterizan por ser solamente un conjunto de iglesias que comparten un mismo registro de culto ante las autoridades gubernamentales, en cambio el SDF es una sola iglesia con muchos templos y no “muchas iglesias con un solo fichero”.

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Declaración de misión

  • El medio a través del cual conducir a las personas a un encuentro con el único y verdadero Dios, sacándolas del pozo de sus problemas y miserias y enseñándoles a vivir una vida de dependencia de Dios a través de la fe en El.
  • Portadora del mensaje de fe que ayuda a las personas a encontrarle sentido a sus vidas y a luchar por sus sueños. Para ello declaramos que nada es imposible para el que cree (Marcos 9:23).
  • Un refugio de amor en donde las personas pueden recibir un abrazo, un beso, un consejo un oído atento, una mano extendida y mucha comprensión.
  • El lugar donde cada persona tiene la oportunidad de desarrollar sus aptitudes, dones y talentos, a través de las distintas áreas de servicio existentes y las que fueren necesarias crear.
  • El sueño de adiestrar pastores, evangelistas, misioneros, y predicadores para enviarlos a las provincias de nuestro país y luego al mundo, velando por sus necesidades espirituales y económicas, logrando que donde fuere que Dios nos pusiere para hacer su obra seamos “uno” conservando la identidad que nos caracteriza como familia.

Nuestra visión es que cada SDF conserve los mismos rasgos característicos y sea fácilmente identificable donde fuere que se encuentre, de esta manera estaremos dando testimonio de que se puede ser una familia unida sin personalismos ni divisiones que tanto batallan en contra de la identidad de las denominaciones. El fin es presentarnos como cuerpo, como frente unido, como “un solo hombre” de esta manera tendremos mas fuerza y representación.

 

¿Cuál es la visión del SDF?

Nuestra visión es misionera. No podemos estar ajenos al mandato de Jesús de “Ir” (Mateo 28:19) por lo cual nos sentimos impulsados a enviar misioneros de corto y largo plazo al lugar que Dios marcare, procurando como objetivo final, plantar un nuevo SDF en ese lugar. La meta es una iglesia en cada provincia. Esta meta ha de ser alcanzada a través de misioneros y pastores nacidos en la familia SDF.

A través de nuestras misiones procuramos como objetivo llegar a los más humildes y olvidados con el mensaje de Jesús llevando a su vez libertad espiritual a miles de personas que buscando la fe sincera quedaron atados por dogmas humanos y doctrinas legalistas que le han impedido crecer.

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¿Cuál es el mensaje del SDF?

Nuestro mensaje es bíblico. Creemos que las Escrituras contienen principios divinos eternos e inmutables que son aplicables a nuestro hoy y a cada periodo y circunstancia de la vida. Aun cuando una persona, que no tiene la fe verdadera, aplica sin saberlo un principio bíblico, activa una verdad que le va a funcionar y que le producirá beneficio. Cuanto más entonces, cuando un hijo de Dios que vive la fe verdadera aplica los principios de la Biblia ha de ser bendecido.

El acento de nuestros mensajes

Lo practico y cotidiano. En las reuniones generales no hacemos “estudios bíblicos” o profundizamos el “Hebreo de los tiempos de Jesús” predicamos aquello que tiene que ver con la realidad que viven las personas, de manera que ellas puedan asimilar rápidamente y con ganas el mensaje, y lo más importante; que les sirva. Las personas llegan a la Iglesia con enfermedades, deudas, crisis, maldiciones, pérdidas, vienen buscando poder mitigar alguna necesidad, y nosotros, los hombres de Dios debemos entender esa “Temperatura espiritual”, no le podemos predicar “la descripción del tabernáculo de Moisés”. La Palabra debe apuntar a curar una herida, aplacar una necesidad, contagiar con los principios de fe para el avance, etc. Los mensajes teológicos intrincados, largos y melancólicos lo único que logran es aplastar la fe y el animo de las personas, haciéndoles creer que Dios es indiferente a sus problemas y aburrido, cuando Dios no es así, sino que el predicador lo es.

Nuestro énfasis

Fe, esperanza y amor. El apóstol Pablo nos enseña que estas tres cosas permanecen inmutables hasta el final de los tiempos (1° Corintios 13:13) y que contienen la fuerza para sacar a cualquier persona adelante. Es por eso que en el SDF acentuamos el mensaje de fe, sin la cual es imposible agradar a Dios (Hebreos 11:6). La fe es necesaria para todo, nada se obtiene sin ella. Enseñarle a la gente a usar su fe y desarrollarla para lo más cotidiano es nuestra misión. Junto con ella se halla la esperanza; esperar con fe y gozo aquello que todavía no tenemos o todavía no somos pero que sabemos que hemos de obtener (2° Tesalonicenses 2:16). A esto le llamamos “El mensaje de sueños y visiones”. Enseñamos a soñar. Los sueños y las visiones son expresiones a través de los cuales el Espíritu Santo se revela a nuestras vidas depositando un propósito definido por el cual luchar. Muchas personas viven desesperanzadas porque no hayan sentido a sus vidas, no encuentran un motivo por el cual valga la pena esforzarse, luchar; han perdido los sueños. El Salmo 126 nos enseña que una de las características de aquellos que conocen al Dios de la Biblia es que recuperan las ganas de soñar, de proyectarse, de ser visionarios. El SDF esta comprometido en ayudar a que cada persona identifique su sueño y aprenda a alcanzarlo y desarrollarlo al máximo. Por ultimo, aunque no por ello menos importante, sino todo lo contrario, esta el amor, el cual desde el SDF hemos decidido predicarlo con hechos concretos. Hemos descubierto que la mejor manera de predicar del amor de Cristo, del amor puro, es impartiéndolo. Muchas personas se llenan la boca hablando de amor, misericordia, unidad pero con sus hechos hacen todo lo contrario. Hay iglesias y pastores que se han olvidado de practicar el amor, para ellos todo pasa por los números, el éxito, los resultados, los logros, etc. Las personas son una mera estadística en sus registros. En el SDF nos interesa el crecimiento, el éxito, los resultados; seriamos mentirosos si lo negáramos, pero hemos entendido que todo lo que podamos hacer o lograr sin amor no vale nada, no es más que vanagloria ante Dios. Es por ello que nos esforzamos en mantener el amor puro a través de gestos concretos.

Ninguno de nuestros pastores es “Vip”, ninguno es “Inaccesible”,  nuestros pastores son del pueblo y para el pueblo, tienen “olor a oveja” caminan entre ellas, las conocen, y se preocupan realmente por sus necesidades. Cualquier persona puede acercarse a hablar con el pastor, de hecho cada uno de ellos están para atender a cada persona en forma particular. Enseñamos asimismo a nuestros lideres y obreros a tratar bien a las personas, estimándolas como superiores a nosotros mismos (Filipenses 2:3). Cuando una persona entra a un SDF debe ser bien recibida y atendida, debe sentirse en un ambiente cálido y entre amigos, como si conociera a la gente de toda la vida de esta manera tendrá de deseos de regresar.